Beneficios de la natación en edades tempranas

No cabe duda que el movimiento es la llave para el aprendizaje durante la primera infancia. Está comprobado científicamente que los niños que inician su educación acuática entre 1 y 4 años de edad no solo reducen el riesgo de ahogamiento en un 88%, sino que además promueven su integración sensorial entre muchos otros beneficios: Mejora el desarrollo físico. Estudios recientes muestran que las clases con ejercicios para bebés y niños, ayudan a mejorar su desarrollo físico. Mejora el desarrollo neurológico. Los niños experimentan una gran estimulación del tacto en todo el cuerpo mientras nadan, logrando así una gran estimulación en su desarrollo neurológico. Acelera su desempeño académico. Estudios realizados en Australia demuestran que los niños que tiene una participación temprana en clases de natación, pueden acelerar su desarrollo cognitivo. Incrementa la capacidad de memoria. Estudios recientes han demostrado que la cantidad de movimientos y ejercicio que haga una persona afecta el tamaño y capacidad de memoria de su Hipocampo. El Hipocampo es la parte del cerebro primario encargada de la memoria y el aprendizaje. Fortalece la confianza social y emocional. Estudios científicos demostraron que la participación en clases de natación ayuda a fortalecer la confianza del niño. Expande la comunicación cerebral. Un extraordinario estudio informa que el cerebro de un bebé se desarrolla a través de movimientos de patrones bilaterales cruzados, como la natación, gatear y caminar.

La importancia de la temperatura del agua

El contacto con el agua al salir del vientre materno es una experiencia agradable para la mayor parte de los bebés en los primeros meses de vida,  sin embargo, en la mayoría de los casos la sensación contraria se debe al desagrado de la temperatura del agua, entre otras cosas . El cuerpo humano generalmente tiene una temperatura que oscila entre los 36.5 y 37  grados Celsius y en estas temperaturas es que se llevan a cabo óptimamente las funciones de todo el cuerpo.   Al sumergir el cuerpo de un  bebé en agua fría por debajo de 28 grados se desencadenan una serie de reacciones y mecanismos que se resumen en una circulación de sangre a una temperatura menor  a la normal, la cual altera las funciones del organismo produciendo que se contraigan los vasos sanguíneos y en consecuencia lentamente el cuerpo disminuye sus funciones. Por ejemplo: disminución de la respiración, de los latidos del corazón  y hasta desmayo.  Por el contrario cuando el cuerpo de un bebé se sumerge en temperaturas que oscilan entre los 38-40 grados Celsius por tiempo prolongado (más de 10 minutos) el cuerpo del bebé se calienta, haciendo que su temperatura aumente, alterando también las funciones de su cuerpo produciendo vasodilatación que puede ocasionar  irritabilidad, un desmayo o deshidratación. Por ello es importante que al sumergir el cuerpo del bebé en el agua tomemos en cuenta la temperatura, la cual si es adecuada será  una experiencia segura, muy agradable y placentera tanto para la madre como para el bebé.  En Aquatics se toman todas la precauciones necesarias para que tu bebé y tú tengan un experiencia positiva, por eso las clases de Baby and Me se llevan a cabo en una piscina con una temperatura de 32ºC, lo recomendado por  The Association of Pool and Spa Professionals. 

La natación y el neurodesarrollo

Se ha comprobado que los bebés que realizan actividad dentro del agua desde los primeros meses de vida, de una forma  continua, presentan un mejor desarrollo motor y motricidad fina precoz, empiezan a caminar antes de la media de su edad, tienen una mayor velocidad de reacción ante cualquier estímulo,  un grado mayor de satisfacción, autoconfianza, un lenguaje más fluido y la cantidad de palabras a verbalizar es mayor a los 2 años de edad. Las actividades acuáticas pueden estar orientadas a favorecer el desarrollo temprano: La natación ejercita casi en su totalidad el cuerpo, evitando la carga excesiva de zonas concretas. El medio acuático cálido reduce el tono muscular, ya que a su vez permite un movimiento más eficiente, por lo que también resulta útil para el tratamiento de los niños con aumento del tono muscular o contracturas musculares persistentes .  La flotación es otra cualidad terapéutica del agua, ya que permite efectuar movimientos de difícil ejecución en el medio terrestre. De esta forma, aumenta el tono muscular a través del movimiento de brazos y piernas, que tiene carácter tridimensional en el interior de la piscina.  En este tipo de actividad, el bebé también se agarra a objetos flotantes, lo que le proporciona un aprendizaje adicional, al mejorar su coordinación oculomotora, (coordinación del ojo y de la mano en actividades con precisión). El equilibrio se trabaja a través de la flotación. Los bebés tienen una baja masa ósea y muscular, por lo que flotan con mayor facilidad, lo que favorece el desplazamiento de sus miembros inferiores y superiores y mantiene siempre la cabeza en posición de seguridad para proteger sus cervicales. Es una actividad que por las condiciones en las que físicamente se encuentra el cuerpo dentro del agua, reduce el riesgo de lesiones.

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